Hace tanto que no escribo (o al menos hace tanto que no escribo de forma constante y compulsiva como sí lo hacía antes) que llevo más minutos de los que me gustaría admitir mirando la pantalla en blanco. Quizás en buena parte es porque, en todo este tiempo en que la vida™ me ha impedido hacerlo con compromisos y obligaciones (y, no lo puedo negar, las consecuencias de mis propias y deseadas decisiones), he ido acumulando tantos temas de los que me gustaría hablar que ahora se agolpan entre sí esperando turno y temiendo sabiendo que muchos de ellos se van a quedar en el tintero.
Con eso en mente, voy a intentar ser concreto y breve. Para variar, imagino que fracasaré.
He perdido la cuenta de las veces que he intentado retomar este blog, así como la cantidad de veces que he fracasado en el intento. En todo caso son más de las que hubiera querido. Sin embargo, creo que puedo afirmar sin demasiado temor a equivocarme que eso está a punto de cambiar. De nuevo, la vida™.
Sea como sea, tengo entre manos varios proyectos y digo yo que alguno cuajará. De hecho, estoy bastante convencido de al menos dos de ellos verán la luz eventualmente y que aparecerán acá de un modo u otro. Probablemente en formato PDF para que quien quiera se haga con ellos. Así las cosas, es más que probable que este blog vuelva a convertirse en el cajón de sastre más desastre que la red, con relatos, poemas (a estas alturas de la vida, ¿Quién me lo iba a decir a mí?), algún dibujo de cosecha propia1 y eventualmente2 también reseñas. Por tanto, ahí tenéis el retorno. Pronto este blog volverá a sus viejos días de gloria3.
Si alguien leyera esto, podría preguntarse a qué viene todo esto y no le faltaría razón. No obstante, le pido al jurado que me deje defenderme. Dicen que escribir es como mirarse en un espejo, como sacar lo que tenemos dentro para poder examinarlo, para entendernos a nosotros/as/es mismos/as/es4. En cierta manera, estamos diciendo con esto que hay quien no escribe porque le guste o porque se le da bien, porque quiera ganarse con ello la vida o porque le divierta. Hay quien escribe por necesidad, porque no puede concebir la vida sin escribir5. Por eso puedo hacer dos promesas al respecto. La primera, sé que voy a seguir pasándome por aquí, siempre que pueda. Porque al final lo necesito y, si no lo hago más a menudo, nunca es por olvido o desidia. Es porque todavía no se ha inventado un modo de detener el tiempo para disponer de unas cuantas horas de más sin sentir que le estás fallando a quienes te rodean.

La segunda promesa tiene que ver con los proyectos antes mencionados. Cosas en las que ya me he metido tan al fondo que no puedo dejarlas de lado. De aquellas que puedo mencionar destacaría un cuento que escribí para mi hijo6 y una antología de relatos ambientados todos en un mismo fin del mundo7. Estoy muy ilusionado con ambos, aunque mi ritmo de trabajo actual sea más bien patético.
Y bueno, una vez dicho todo esto, creo que podemos dar por terminada la introducción (**d*r con el que iba a ser breve y conciso) y por tanto puedo hablar sobre algo a lo que le vengo dando vueltas desde hace un tiempo: Internet es raro.
Vale, espera, no te vayas, déjame que me explique. La mayor parte de las personas, la mayor parte del tiempo, vemos internet como un «lugar» al que entramos para cosas muy concretas. Al no tener caminos físicos que seguir, tendemos a dirigirnos de forma directa a donde queremos ir, incluso cuando no queremos nada concreto. Visitamos Wikipedia para aclararnos con algún concepto o dato, Instagram para perder el tiempo, Twitter para discutir, Google Imágenes para encontrar las ilustraciones o fotos que necesitamos8, etc. De este modo, aunque somos conscientes de que en Internet hay millardos de cosas que jamás veremos, no solemos pensar activamente en ellas. Sobre todo porque la mayoría son mera basura digital.
Pero no todas lo son, claro. A estas alturas internet es un lugar que crece a una velocidad tal que es indudable que está lleno de maravillas, por mucho que el slop pueda estar sepultándolas. Es por eso que, sin que alguien nos hable de ellas, solo descubriremos aquellas que el algoritmo nos quiera brindar o, a lo sumo, un par más por puro azar. Y es una pena, así que quisiera hablar de algunos vídeos o «lugares» extraños que encontré, por azar, en Youtube.
En relación al primer lugar, podría ser que cuando llegué a él fuera por suerte o por el dichoso algoritmo. Pero como nadie de mi entorno ha oído hablar de este vídeo si no es por mi propia boca, elijo creer que al menos hay algo de lo primero.
En cualquier caso, no se trata de un vídeo/fenómeno/cosa desconocido. Hablo de «とげとげタルめいろ・スーパードンキーコング2» o, para que la mayoría nos entendamos, «Laberinto de espinas y barriles de Super Donkey Kong 2«. Sin embargo, este vídeo fue más conocido como el Checkpoint9 de Internet. Quizás fuera la música10, la combinación de esta con la imagen del juego que usaba como fondo, sin personajes, solo las espinas cubriéndolo todo, excepto los fragmentos del cielo que se ven tras ellas. En cualquier caso la música se repetía en bucle y creaba una sensación cuasi-onírica que me llevó, eventualmente, a mirar en los comentarios.
El vídeo fue subido en 2012 por una persona anónima que respondía al nick «taia777» y la canción que sonaba era «Stickerbush Symphony«, perteneciente al juego Donkey Kong Country 2: Diddy’s Kong Quest. Nada se sabía de taia777 pues en su perfil no había descripción alguna. Tampoco en el vídeo y, sospecho, su críptico título en japonés no hizo sino aumentar la extraña aura que causaba el vídeo (en quienes no vivan o entiendan fluidamente japonés, entiéndase).
El caso es que algo extraño sucedió en la sección de comentarios de dicho vídeo. Cuando llegué, no solo había una cantidad inusitada de comentarios (no sé decir el número, lo siento), sino que todos tenían una temática en común. Quien allí escribía lo hacía para dejar constancia de lo que estaba aconteciendo en su vida recientemente. Una suerte de bitácora comunal que buscaba dar testigo de que a todo el mundo le suceden cosas a menudo. Algunos comentarios exponían acontecimientos felices, otros hablaban sobre pérdidas o sobre pesadas cargas emocionales. En cualquier caso, la mayoría tenían un punto de melancolía, pero también tendían a tener otro de esperanza. Se le llamó Checkpoint de Internet precisamente porque muchos de estos comentarios iniciabn con dicho término y tras dos puntos, relataban lo que le estuviera sucediendo a quien escribía. Sin embargo, quizás fuera más adecuado llamarlo santuario.
Me gustaría poder recomendaros que fuerais a echarle un ojo al vídeo y a los comentarios, si es que no lo conocíais ya, pero lamentablemente la tracción que fue acumulando el fenómeno causó que su notoriedad y afluencia de usuarios fuera aumentando hasta que todo ello llamó la atención a Nintendo. En 2021, la empresa nipona, mediante el uso de las políticas de copyright de Youtube, eliminó el vídeo de la plataforma. Perdimos el santuario11. Y si bien a día de hoy hay múltiples copias del concepto original, así como repositorios de los comentarios del video de taia777, no deja de parecerme una lástima que se perdiera una creación, un fenómeno tan humano y espontáneo como fue este y que solo hacía que hacer del mundo un poco (poquito poquito, lo sé) mejor.
No puedo evitar pensar que el Checkpoint siempre estuvo condenado, pues su mera existencia era el producto de la afluencia de usuarios, cada vez más, que entraban e imitaban el comportamiento general de los comentarios previos. A más gente, más comunidad, más gente a la que YouTube le recomendaba el vídeo, pero al mismo tiempo mayores probabilidades de que este fuera eliminado al percatarse de ello Nintendo12. Os dejo una de las diversas copias del original que todavía se pueden encontrar (no sé que esperaba Nintendo que sucediese, la verdad). No es lo mismo, pero no deja de ser un acto de resistencia, a su manera. ¿No es eso bonito?
Así pues, quizás al hablar de los otros dos vídeos que descubrí, esté aumentando las posibilidades de que estos desaparezcan. ¿Estoy contribuyendo a que ello suceda? ¿Debería guardarme dicha información e intentar preservarlos un poco más?
En fin, ¿recordáis Rock Band? Era uno de esos juegos en los que los jugadores usaban periféricos con forma de instrumento para ponerse ante la pantalla y simular que sabías tocar uno de verdad. Paradójicamente, aprender a tocar algunas de sus canciones podía acabar siendo tan complicado como para que saliera más a cuenta aprender a tocar de verdad, pero ese no es el caso. La cuestión es que hace dos décadas, no era raro encontrarse vídeos capturados de gente tocando las canciones en cuestión. Así es como el usuario DrazenXLive decidió subir a Youtube su partida tocando Reptilia, de los Strokes.
Sin embargo, dista de ser protagonista de esta historia. Ese sería @picsmics4. Comentaba así en dicho vídeo hace ya 18 años:

¿Qué tiene esto de particular? Bueno, te comento:

Se diría que a Picsmics4 debía de gustarle mucho esta canción, este juego, porque tras ese primer comentario llegó un segundo, y otro, y otro… comentarios que siempre tendían a seguir un estilo parecido, comentando con tono distentido, informal, sobre lo bueno que le parecía el vídeo. Los meses pasaron, los años, y aunque hubo temporadas en las que dejó de comentar, lo volvió a hacer eventualmente, nunca estando muy alejado de lo que a todas luces era su refugio.


Eventualmente sus comentarios se volvieron más personales y se produjo un fenómeno parecido al comentado en el video de Taia777, pero únicamente incluyendo a una sola persona. Un santuario personal, digamos.

Eventualmente el vídeo captó la atención de algún curioso y publicó el caso en Reddit, en r/DeepIntoYouTube. Y aquí podría haber pasado que Picsmics4 perdiera su lugar seguro, pero muy lejos de esto, sus desventuras y dedicación le generaron la simpatía de los usuarios y dicha comunidad se volcó en él, llegándole ánimos por millares e incluso algún ofrecimiento para hacerle llegar ayudas económicas para superar sus problemas.

ShaiiValley hizo un buen resumen del caso, aunque al mismo faltaría añadir el comentario más reciente de Picmics4. ¡Se casa!

Por lo menos ahora sabemos13 que, por mucha notoriedad que gane el vídeo, aunque lo borren en virtud del Copyright o por otro motivo igual de banal, Picsmics4 no está solo.
Quizás es que en esta segunda historia no hemos llegado al final, quizás en un año el vídeo desaparezca, pero la cuestión es que en este caso, el hecho de que la gente descubriera el vídeo y la rareza que albergaba, supuso algo positivo. Se pudo observar cómo la gente se preocupaba por alguien que parecía necesitar ayuda, que estaba pasando malos momentos. Los comentarios de Picsmics4 así lo revelaban, pero igualmente revelaron al poco tiempo que este había mejorado sus condiciones de vida y que, por algún motivo que sinceramente me cuesta entender, aquel vídeo de Rock Band le ayudó a resistir los envites de la vida.
Así pues, estas rarezas, con finales completamente opuestos, me generan una duda. Tengo un tercer lugar, un vídeo que no encontré debido al algoritmo, porque estuviera ganando notoriedad e interés. Sino uno al que llegué por puro azar. Se trata de un vídeo en el que vemos una avioneta volando, desde la cabina, mientras suena una música tranquila14 y alegre que, por estar cantada en un idioma que desconozco, propició que interpretase el conjunto como un hiato, una pausa de paz en medio del ajetreado, hostil incluso, día a día. 3 minutos con 33 segundos que, cada vez que los he vuelto a ver me han transmitido siempre una calma, una esperanza inclusive, que poco podía haber imaginado yo que pudiera sentir con tan poco.
Y creedme que es muy complicado que fuerais a encontrar este vídeo si no lo comparto, porque ni siquiera buscándolo en el propio Youtube, con las mismas palabras de su título, lograba encontrarlo para traerlo hoy. De hecho, pensaba que había sido borrado (¡horror!), pero no. Allí estaba, en mi historial de hace un año. Y al verlo de nuevo tengo claro que, quien lo subiera, solo pretendía transmitir su amor por los aviones. No, quizás solo por su avioneta o por aquella vez que le dejaron volar en una. O tal vez sea un homenaje a un tercero, a un familiar o amigo y a su amor por el vuelo. Lo que sí sé seguro es que el vídeo desprende cariño y no alberga maldad alguna.
Lo cual, por supuesto, acrecienta mis dudas. Pero como, a su vez, nadie lee este blog, creo que lo compartiré. Porque creo que las cosas bonitas deberían compartirse, siempre desde el respeto y teniendo en mente que debemos protegerlas. Ya no sé si hablo del vídeo o de qué. Si alguien lo ve, disfrutad de lo que os evoque, que no tiene porque ser lo mismo que a mí. Y luego dejémoslo tranquilo, guardado para cuando necesitemos ese momento de paz. Dudo que este vídeo pueda ser borrado por Copyright, pero uno nunca sabe.
El vídeo tiene menos de 500 visualizaciones, solo 3 «Me gusta» y un único comentario que nunca fue respondido (así que es de esperar que cualquier otro será igualmente ignorado). Y es ahora, al comprobar todo esto, cuando me doy cuenta de porqué no lo encontraba. Está en oculto, solo accesible si se tiene el enlace de antemano.
Espero que sigas pilotando tu avión amarillo, hombre desconocido que parecía ser feliz volando, allí donde estés15.
- No es que estén precisamente para presumir, pero viendo como se nos ha llenado el patio de excremento pictórico creado con IA, de repente los veo con mirada más benévola. ↩︎
- La paternidad sigue sin darme mucho tiempo, así que he de elegir muy bien en qué invierto el escasísimo tiempo que tengo, por lo que las series y películas quizás me sigan quedando grandes… por ahora. ↩︎
- Os juro que una vez alguien me dijo que había leído algo en esta web. Puede que incluso no mintiese. ↩︎
- Sé que el lenguaje inclusivo es importante y por eso intento usarlo. A veces, sin embargo, me sale regular, imagino que porque son varias décadas de costumbre y eso hace que no siempre vea cómo decir mejor las cosas o, en todo caso, no sale de modo tan natural como debería. ↩︎
- Quien vive así se dice que padece… ¿padece? de grafomanía. Esta es una palabra que aprendí leyendo Casa de Hojas. Sabed que eventualmente hablaré de ese libro, pero solo cuando tenga fuerzas para ello. Y creedme, necesitaré muchas porque hay MUCHO que decir al respecto. ↩︎
- En realidad es una canción que le cantaba para dormir y que terminé ilustrando con Canva (previa era a que la IA estuviera injertada a fuerza en todas partes) y que querría pulir y subir aquí algún día, por si a alguien le vale de algo. ↩︎
- Está ya escrita, pero queda lo más duro, que es corregirla, pulirla, borrar, reconstruir, etc. No es el primer texto de estas dimensiones que termino ↩︎
- No me hagáis hablar de cómo la IA se ha cargado varias de estas cosas de forma quizás irrecuperable. ↩︎
- Por si os pilla despistados, el término proviene de las mecánicas de los videojuegos que permiten, cuando nuestro personaje es derrotado, empezar el nivel desde uno de estos puntos y no desde el inicio del mismo. ↩︎
- La calidad musical de este juego (Donkey Kong Country 2) es innecesariamente excelsa. Increíble, de verdad. ↩︎
- Junto al canal al completo de Taia777, que albergaba varios otros vídeos de índole similar que también empezaron eventualmente a albergar comentarios en la misma línea. ↩︎
- Aunque no tuviera ningún motivo razonable para cargárselo. Igual les gusta que la gente les insulte, no sé. ↩︎
- Suponemos, en realidad. ↩︎
- La canción es «Irene», de la cantante sueca Sofía Jannok. ↩︎
- Y quería ser breve y conciso. Claro que sí. ↩︎
