{"id":228,"date":"2021-12-28T16:05:48","date_gmt":"2021-12-28T16:05:48","guid":{"rendered":"https:\/\/cgcastells.com\/?p=228"},"modified":"2024-01-02T22:47:13","modified_gmt":"2024-01-02T22:47:13","slug":"una-nochevieja-cualquiera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cgcastells.com\/ca\/una-nochevieja-cualquiera","title":{"rendered":"Una Nochevieja cualquiera"},"content":{"rendered":"<p>A continuaci\u00f3n, os dejo la que ser\u00e1 la \u00faltima entrada del a\u00f1o con el \u00faltimo relato del mismo. Antes de empezar la lectura (tras la imagen y en cursiva), os dejo enlaces para descargar el mismo en diversos formatos (epub, mobi y pdf), para que lo pod\u00e1is leer de la forma que os resulte m\u00e1s c\u00f3moda.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, pod\u00e9is esperar una nueva entrada para la semana que viene, la primera del a\u00f1o, en la cual explicar\u00e9 un poco lo que est\u00e1 ocurriendo en el blog y con este proyecto en general. \u00a1Bastantes cambios y otros tantos por venir! Espero que teng\u00e1is un feliz A\u00f1o Nuevo y que 2022 os sea lo m\u00e1s propicio posible!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><a href=\"https:\/\/www.dropbox.com\/sh\/jdwh5l03xu5oh7r\/AABHPQc5jx_psnPzruxbtHiWa?dl=0\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">&gt;&gt;Para descargar el relato en formato mobi, epub o pdf, pulsa aqu\u00ed.&lt;&lt;<\/a><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/cgcastells.com\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/image-3.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-234\" width=\"410\" height=\"402\" srcset=\"https:\/\/cgcastells.com\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/image-3.png 503w, https:\/\/cgcastells.com\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/image-3-300x294.png 300w, https:\/\/cgcastells.com\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/image-3-12x12.png 12w\" sizes=\"auto, (max-width: 410px) 100vw, 410px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>Hac\u00eda tiempo que no estabais todos juntos. Es agradable volver a estar los siete juntos, alrededor de una misma mesa, compartiendo la comida y sin m\u00e1s preocupaci\u00f3n que contar bromas y re\u00edrse. Hac\u00eda tiempo que el grupo al completo no lograba reunirse y no es solo por la pu\u00f1etera pandemia. El COVID (en efecto, si ni en sue\u00f1os te libras de pensar en el bicho de marras, no esperar\u00edas poder evitarlo leyendo, \u00bfno?), el coronavirus, ha complicado toda nuestra vida, incluidas aquellas cosas que antes pens\u00e1bamos que tendr\u00edamos por siempre garantizadas, como el poder quedar con nuestras amistades cuando quisi\u00e9ramos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Pero no es solo eso, \u00bfverdad? Los \u00faltimos han sido unos a\u00f1os curiosos para ti y tus amigos. Ahora todos ten\u00e9is trabajo y responsabilidades. Algunos se han casado, otros han tenido que irse lejos por uno u otro motivo. Y sin embargo, hoy la suerte os sonr\u00ede y no falta nadie. Hasta Pilar ha accedido a venir, aunque todav\u00eda no se haya decidido a vacunarse. \u201cMientras podamos comer al aire libre, no hay problema\u201d. Y aqu\u00ed est\u00e1is, en la terraza de aquel local al que siempre ibais, aunque este se ha trasladado a una calle nueva, algo que no recordabas. No importa, mientras la comida est\u00e9 igual de rica que siempre y la cerveza siga llegando. De hecho, esto \u00faltimo es un requisito indispensable para Antonio, el novio de Pilar.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>La comida y la bebida van llegando, aunque a ti lo que te alegra m\u00e1s el d\u00eda es la compa\u00f1\u00eda. No recuerdas cuando fue la \u00faltima Nochevieja en la que os reunisteis todos. \u00bfHace tres a\u00f1os? \u00bfCuatro quiz\u00e1s? Aunque ahora que lo piensas, no sabes si esto puede considerarse quedar para Nochevieja, ya que a\u00fan es de d\u00eda. No recuerdas haber quedado tan pronto, pero te parece l\u00f3gico, porque si hubierais quedado m\u00e1s tarde estar\u00edais hel\u00e1ndoos ya. \u201c\u00bfPero iremos luego a celebrar las campanadas a alg\u00fan lado, no?\u201d preguntas. Hay tanto jaleo que no logras o\u00edr tu propia voz, pero tus amigos s\u00ed deben haberte o\u00eddo porque te responden que s\u00ed, ignorando al camarero que espera paciente para saber si ha de traer algo m\u00e1s o no. Siempre te ha molestado que vuestro grupo haga eso, pero qu\u00e9 se le va a hacer.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Cuando le hac\u00e9is caso, toma nota del pedido y se marcha de nuevo. No te hab\u00edas fijado, pero lleva un uniforme muy parecido al que usa el personal del supermercado que hay una calle m\u00e1s abajo. Un pensamiento absurdo te nubla la cabeza: la comida no est\u00e1 tan buena como recordabas, sino que de hecho parece de esa precocinada que venden en el s\u00faper y que alguna que otra vez has comprado, siempre con deplorables resultados.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Quiz\u00e1s eso explique que m\u00e1s pronto que tarde os levant\u00e9is todos, dispuestos a marchar. Los \u00fanicos que no lo hacen son Vicente y Jon\u00e1s, quiz\u00e1s porque, como muchas otras veces, el segundo se ha pasado un poco con la bebida y est\u00e1 ya haciendo de las suyas. Jon\u00e1s juega con su mechero y una servilleta, algo que no os preocupaba hasta que llega el camarero y observa la situaci\u00f3n. Tu amigo se averg\u00fcenza de su conducta (no est\u00e1 tan borracho como para no darse cuenta de c\u00f3mo le mira el mozo) e intenta excusarse. Lo peor est\u00e1 por llegar, porque entonces el camarero pregunta, aunque t\u00fa no lo oyes, si quer\u00e9is la cuenta.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Vaya, no te hab\u00edas dado cuenta, pero el caso es que no hab\u00e9is pagado. Claro est\u00e1, supones que hubierais pedido la cuenta en la barra antes de iros, aunque la verdad es que no recuerdas haberlo comentado y siquiera recuerdas d\u00f3nde estaba la barra, la entrada o el mismo local (\u00bfhas bebido t\u00fa tambi\u00e9n demasiado?). En todo caso, te resulta comprensible que el trabajador del restaurante os eche aquella mirada acusadora. El que peor lo lleva, en todo caso, es Jon\u00e1s, quien para salir del apuro le pide que saque otra raci\u00f3n de pollo con patatas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Nadie se queja y os volv\u00e9is a sentar, aunque no en las mismas sillas. Ahora tienes al lado a Raquel, a Vicente y a Carlos. Te alegras, porque a Carlos es a qui\u00e9n hace m\u00e1s que no ves, ya que ha estado viviendo en Zaragoza, que es d\u00f3nde le sali\u00f3 trabajo. En su momento te alegraste (bueno, te alegras), pero eso no quita que le eches de menos. Mucho. As\u00ed que tenerlo al lado te anima bastante, olvidando al momento el incidente con el camarero.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Este, por cierto, llega trayendo lo prometido, un plato de pollo con patatas. Solo que no es lo que te hab\u00edas imaginado. Se trata de una gran fuente con siete raciones de muslo de pollo, cocinado con patatas y otras verduras en una espesa sopa que, si bien tiene buena pinta, no era lo que te hab\u00edas imaginado. Normalmente este lugar era m\u00e1s de servir hamburguesas, fritos, carnes con deliciosas salsa y comidas similares.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>No te quejas, claro, porque buena pinta tiene, pero es desconcertante. Sobre todo porque te recuerda much\u00edsimo al pollo que t\u00fa cocinas en casa cuando te lo pide Raquel. \u00a1Joder, casi parece que te hayan copiado la receta!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>De todas maneras, no te dura mucho el mosqueo, porque tampoco es que te quedara ya hambre y al final de lo que se trata es de celebrar la Nochevieja con tus amigos. Intentas comentar la suerte que hab\u00e9is tenido de encontrar mesa para comer en una fecha como esa, aunque quiz\u00e1s todo se deba al extra\u00f1o horario que hab\u00e9is escogido para celebrarla, con el sol a\u00fan fuera. Miras a tu alrededor, la gente pasea por la calle como si nada, de hecho, parece un d\u00eda cualquiera.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Pero no es un d\u00eda cualquiera \u00bfverdad? Es un d\u00eda importante porque est\u00e1is todos juntos, a pesar de las dificultades. Hasta Carlos ha podido venir y eso que\u2026<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Observas a Carlos, que sigue hablando, aunque no escuchas sus palabras. \u00bfC\u00f3mo es que Carlos est\u00e1 all\u00ed con el resto del grupo? Te acuerdas claramente de haberle preguntado si podr\u00eda venir por Navidades y que \u00e9l te respondiera que no, que trabajaba y que ya vendr\u00eda m\u00e1s adelante. Intentas hacer memoria, pero no recuerdas haber vuelto a hablar con \u00e9l tras ello. Te quedas mir\u00e1ndolo, desconcertado. De repente la escena no tiene sentido, Carlos no deber\u00eda estar all\u00ed por mucho que t\u00fa quieras que est\u00e9.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>No es solo eso, \u00bfverdad? Te quedas pensando en todo lo extra\u00f1o que has ido observando, aunque te hayas esforzado en ignorarlo. Todos esos detalles, peque\u00f1as incoherencias\u2026 Ahora bien, \u00bflas has ignorado de verdad? No parece propio de ti, que siempre has estado obsesionado con los detalles, con que est\u00e9 todo planificado de antemano. M\u00e1s bien es como si\u2026 como si tu mente estuviera confusa, aturullada. \u00bfSer\u00e1 el alcohol? No, lo dudas, en realidad no recuerdas haber bebido una sola cerveza. Si te acuerdas de ver comida en la mesa, pero no de haberla probado. Sabes que has estado todo el rato fuera, en la terraza, pero tambi\u00e9n te suena haber estado dentro del local, a pesar de que sigues sin saber d\u00f3nde est\u00e1 este. Tampoco sabr\u00edas decir de qu\u00e9 hab\u00e9is estado hablando, aunque deb\u00e9is llevar all\u00ed horas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Miras directamente a Carlos. Quieres preguntarle, saber qu\u00e9 es lo que est\u00e1 sucediendo, pero las palabras se niegan a salir de tu boca. De hecho \u00bfhas logrado decir algo desde que llegasteis? La realidad parece romperse a tu alrededor.<\/em><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-css-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><em>La realidad parece romperse a tu alrededor. El mundo se emborrona, se vuelve una imagen turbia y se oscurece hasta ser irreconocible. Tardas unos segundos en darte cuenta de d\u00f3nde est\u00e1s, de qui\u00e9n eres. Est\u00e1s en tu cama, has estado so\u00f1ando. A\u00fan debe quedar mucho para Nochevieja y Carlos no vendr\u00e1, esa es la triste realidad.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>El coraz\u00f3n a\u00fan te palpita fren\u00e9tico, pero se va calmando poco a poco. Algo es algo, piensas. El problema es que, seg\u00fan tu mente y tu cuerpo se van despertando, te das cuenta de que hay algo que no marcha bien. De alguna manera, sientes que hay alguien en esa habitaci\u00f3n que no deber\u00eda estar all\u00ed, una presencia que se te antoja inhumana y fuera de lugar.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Abres los ojos y contemplas la oscuridad que inunda tu habitaci\u00f3n. Lo haces sin mover el resto del cuerpo, pues temes que el invasor se d\u00e9 cuenta de que despertaste. Por alguna raz\u00f3n, no puedes evitar pensar que si lo descubre, acabar\u00e1 contigo. O quiz\u00e1s no te matara, pero ese pensamiento no te tranquiliza, sino todo lo contrario.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>De repente lo ves, confirmando as\u00ed tus sospechas. Una figura permanece parada, cerca del marco de la puerta. Una sombra, grande, exageradamente grande, de forma humanoide (que no humana), est\u00e1 all\u00ed en pie, quieta. Intentas racionalizar lo que est\u00e1s viendo, deducir qu\u00e9 mueble est\u00e1 jug\u00e1ndote una mala pasada con su silueta.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Los segundos pasan y ni t\u00fa ni aquella cosa os mov\u00e9is, de manera que, poco a poco, te aserenas y llegas a la conclusi\u00f3n de que lo mejor que puedes hacer es encender la luz y salir de dudas. Te sentir\u00e1s idiota un rato, s\u00ed, pero al menos podr\u00e1s dormir y ma\u00f1ana contarlo. Seguro que quien lo escuche se r\u00ede un mont\u00f3n. \u201cLo tienes merecido, por tonto\u201d, piensas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Habiendo ya reunido valor suficiente, mueves la mano para buscar el cable que enciende la lampara en tu mesita de noche. Solo que no es eso lo que sucede \u00bfverdad? No, tu mano no se ha movido, tu brazo sigue exactamente en la misma posici\u00f3n. Intentas mover el resto de tu cuerpo, pero no lo logras. Est\u00e1s completamente inm\u00f3vil.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Eso no es lo peor, ya que aquella sombra sigue ah\u00ed. Y parece reaccionar a tus tentativas por moverte. Ahora ya sabes, sin lugar a dudas, que sea lo que sea, no es el contorno de ning\u00fan mueble. Empieza a girarse, como si se encarara hacia ti, como si algo le hubiera llamado la atenci\u00f3n. Te das cuenta de que sabe que est\u00e1s despierto, que su presa ha intentado escapar. Quiz\u00e1s por eso es que empieza a moverse hacia ti, despacio, como si no tuviera ninguna prisa. No la tiene, claro, porque no logras librarte de su influjo y moverte, a pesar de que su extra\u00f1a figura est\u00e1 cada vez m\u00e1s cerca de ti.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Se sube encima de la cama y empieza a avanzar sobre ti, aplast\u00e1ndote con su peso. Sigues sin distinguir sus rasgos, pero no te cabe duda de que no se trata de nada de este mundo. Te preguntas cuales son sus intenciones. Matarte no parece ser de su inter\u00e9s o lo hubiera hecho mientras dorm\u00edas. \u00bfEntonces? Acerca una de sus manos a tu cara y distingues unos dedos imposiblemente largos, los cuales empiezan a cerrarse sobre tu cr\u00e1neo. A pesar del miedo, tan intenso que dudas que tu cuerpo pueda soportarlo mucho m\u00e1s, logras plantear una hip\u00f3tesis que responde a tu anterior pregunta. Si no quiere matarte, debe necesitar algo de ti. No tienes, de momento, ning\u00fan indicio que apunte a ello, pero algo dentro de ti te alerta, te advierte sin que tengas ninguna duda de que es cierto, que esa cosa se ha estado alimentando de ti. No, no de tu carne, sino de tu mente, de tus sue\u00f1os. \u00bfCu\u00e1nto tiempo lleva visit\u00e1ndote por las noches? \u00bfCu\u00e1ndo se marchar\u00e1? Te duermes de nuevo, aunque no lo desees.<\/em><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-css-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><em>Suena el despertador y saltas, casi literalmente, de la cama. Te has despertado muy alterado y tardas unos segundos en darte cuenta de porqu\u00e9. \u201cJoder, menuda pesadilla\u201d, piensas. Hac\u00eda a\u00f1os que no ten\u00edas una o, al menos, no una tan v\u00edvida.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Con solo recordarlo, tu coraz\u00f3n se acelera, pero por suerte est\u00e1s ya bastante despejado como para saber que no te conviene perder el tiempo pensando en ello. As\u00ed pues, inicias tu rutina: te pones los calcetines, buscas las zapatillas de estar por casa, coges tus gafas, te abrigas un poco y, con el m\u00f3vil ya en mano, sales de la habitaci\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Te diriges a la cocina mientras lo enciendes y empiezan a llegarte varios mensajes. Ignoras la mayor\u00eda, son del trabajo o de tus conocidos, pero ninguno urgente. En cambio, s\u00ed abres el que te ha enviado Carlos. Para \u00e9l siempre tienes un momento.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cEntonces, \u00bfc\u00f3mo quedamos para esta noche?\u201d, pregunta. Te sientes confuso. \u00bfDe qu\u00e9 habla Carlos? Est\u00e1 en Zaragoza desde hace meses y ya te dijo que no podr\u00eda venir hasta enero, lamentablemente. \u00bfSe habr\u00e1 confundido? Quiz\u00e1s, piensas. Te dispones a responderle, cuando te fijas en la fecha que refleja la pantalla. Treinta y uno de diciembre.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Vaya \u00bfya es Nochevieja? Durante un segundo, te alegras, pero de pronto te imaginas a Carlos pudiendo estar con vosotros en Nochevieja y eso te hace recordar el sue\u00f1o que tuviste anoche. \u00bfHab\u00eda algo all\u00ed en la oscuridad o te lo imaginaste? \u00bfFue tambi\u00e9n aquello parte del sue\u00f1o? Intentas recordar qu\u00e9 hiciste despu\u00e9s, pero te duele la cabeza, te cuesta pensar.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Miras el mensaje de Carlos. Quieres preguntarle, saber qu\u00e9 es lo que est\u00e1 sucediendo, pero te das cuenta de que no puedes distinguir las letras, no puedes leerlas. De hecho \u00bfPudiste antes o solo te lo imaginaste? Tampoco te ves capaz de escribir una respuesta. La realidad parece romperse a tu alrededor, de nuevo. Qui\u00e9n sabe cu\u00e1ntas veces van ya<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<div class=\"ko-fi-button\" data-text=\"\u00a1Ayuda al blog a seguir existiendo!\" data-color=\"#FF5F5F\" data-code=\"cgcastells\" id=\"kofiShortcode375Html\" style=\"width: 100%; text-align: center;\"><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un peque\u00f1o relato navide\u00f1o para terminar el a\u00f1o. Feliz 2022.<\/p>","protected":false},"author":1,"featured_media":234,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[17],"tags":[3,18],"class_list":["post-228","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-relatos","tag-diario-de-a-bordo","tag-relato","yosemite-has-thumbnail"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cgcastells.com\/ca\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/228","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cgcastells.com\/ca\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cgcastells.com\/ca\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cgcastells.com\/ca\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cgcastells.com\/ca\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=228"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/cgcastells.com\/ca\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/228\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":295,"href":"https:\/\/cgcastells.com\/ca\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/228\/revisions\/295"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cgcastells.com\/ca\/wp-json\/wp\/v2\/media\/234"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cgcastells.com\/ca\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=228"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cgcastells.com\/ca\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=228"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cgcastells.com\/ca\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=228"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}